Sinaloa-sur-Seine

Me defino sinaloense y bohemio. Si debo añadir algo más, citaría a René Char: "Creo en la magia y la autoridad de las palabras".

Cambiar todo para que nada cambie

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«Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi».  Giuseppe Tomasi de Lampedusa, Il Gattopardo

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Boletas para la elección presidencial y de Jefe de Gobierno del DF ©

Según Guillermo A. O’Donell *La democracia está hoy y lo estará siempre en una especie de crisis, pues desvía constantemente la mirada de sus ciudadanos de un presente más o menos insatisfactorio a un futuro de posibilidades incumplidas. Hay en esas crisis algo que corresponde a lo mejor y más distintivo de la democracia, ya que ellas subrayan la intrínseca mezcla de esperanza e insatisfacción de la democracia, ponen el acento sobre un vacío que nunca será llenado. La capacidad de esperanza es uno de los puntos fuertes de la democracia, que bajo circunstancias adecuadas puede y deber alimentar otras capacidades que pueden promover mejoras cualitativas de la democracia.”

Durante 71 años México desconoció casi completamente las crisis democráticas, los cuestionamientos políticos que en cualquier otro país preceden una elección.

Movimientos obreros, movimientos guerrilleros en diversas regiones del país, revueltas estudiantiles, masacres de indígenas y campesinos… una infinidad de movimientos sociales ocurrieron a lo largo del periodo PRIista; el partido salvaba cada evento sin necesidad de democratización alguna.

De 1929 (año de fundación del PRI-Gobierno) a 1988 las elecciones eran la ceremonia en la que se realizaba la transfiguración de la voluntad del presidente en turno, único elector, encarnándose en la persona del candidato designado por dedazo, el índice del presidente taumaturgo otorgaba la Gracia Divina.

Las elecciones presidenciales de 1988 son un parteaguas en el desarrollo de la democracia mexicana.

La transición pactada sirvió para liberar la tensiones al seno de la clase política que con el fraude de 1988 se hicieron visibles, y que un solo partido ya no podía contener.

El país se vio al borde de una crisis sucesoria que sólo pudo ser resanada mediante una paulatina “transición pacífica a la democracia” pactada entre el PRI – PANPRD, realizándose grandes cambios cosméticos.

Desde entonces, de un año al otro un político pasa de PRI al PRD, o del PRD al PAN, o del PAN al PRD, el color político no importa, partidos rivales en un Estado son aliados en el Estado vecino en nombre del cambio democrático.

Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota se enfrentan este 1ero de Julio. EPN aparece como el favorito de los electores según los medios, AMLO representa para mí esa esperanza de tiempos mejores que nunca vendrán. Esa esperanza vale por sí misma, con JVM y EPN ¿qué podemos esperar?

Votar, darle vuelta a la ruleta, cerrar el paréntesis conservador, cambiar todo para que nada cambie. La pregunta es si hay lugar para la esperanza, pero no la que ofrece la izquierda orgánica sino esperanza del pueblo en sí mismo, que llegue el día en que no haya que escoger entre tener qué comer o ser honrado.


* The Perpetual Crises of Democracy, Guillermo A. O’Donnell. Journal of Democracy, Volume 18, Number 1, January 2007, pp. 5-11 | 10.1353/jod.2007.0012

Autor: F. Bachomo

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