Sinaloa-sur-Seine

Me defino sinaloense y bohemio. Si debo añadir algo más, citaría a René Char: "Creo en la magia y la autoridad de las palabras".


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29 de mayo

A esta hora hay una atmósfera en la que se respira el sopor en el que se confunden la primavera, el verano, martes y miércoles. La tarde trae la panza llena de las primeras cerezas del año y yo no hago más que pensar en viejos amores.


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Mi selva

Una laguna de poco menos de 10 hectáreas y un salitral cubierto de matorrales donde abundaban conejos y aves de paso han desaparecido de la faz de tierra. Es curioso que este año de sequía los campos le ganen a los baldíos.

No me explico por qué ya no están en las imágenes satelitales. Los han secado y desmontado.

Pierdo tanto. Iba a ese sitio cuando no conseguía pescar nada, a veces no mordía, qué se le iba a hacer. Me acostaba con los brazos cruzados en la nuca y esperaba que se hiciera tarde, ahí tirado bajo los huajes.

Entonces, el viento sacudiría tules y batamotes, sauces y huacaporos (que más al norte llaman palosverdes). Si era paciente, vería conejos y ratas de campo, y hasta chureas. Algún grajo volvería al nido, alguna tórtola o paloma torcaz llamaría a su pareja. Eso era paz.

El mar estaba lejos pero el viento, que sopla por la tarde, me traería un poco de yodo. El sol, eso no, sería el mismo a la sombra que en el camino de vuelta a casa: bien allá en lo alto, sin nube que lo cubriera, a la mejor demasiado lejos para crear un efecto particular en el piasaje.

Polvo levantándose por el camino, viento, una lobina brincando en la superficie del agua, garzas en lo alto de un álamo. Que pena ya no poder volverlos a ver.


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Cifras de hoy

Tiempo: Templado, entre 12 y 20 °C. Nublado pero sin lluvia. Ha escampado de cuando en cuando.

Adicciones: entre 8 y 10 cigarrillos y 4 cafés largos (de tragamonedas, 70¢ c/u) y 1 café con leche.

Salud general: Comienzo de cuando de síntomas grupales.
Día d+16 desde operación de artrólisis con liberación cuadricipital según el método de Judet, 46 puntos de sutura. Dolor en la articulación de la cadera. 16 días ya en hospital.

Otras observaciones:
Ninguna llamada recibida, esperaba 2, nada. Comida insípida, como es costumbre. Pasé la mañana pensando en la relación entre un puerto de montaña y el Monte Venus. Festival de Cannes e inundaciones en Lorraine en la TV. Terminando de leer The White Tiger de Aravind Adiga, hilarante; me espera Todas las Familias Felices de Carlos Fuentes.

Quiero ir al Village por un paquete de Lucky Strike.


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La estrategia del Pathos

Es un alivio que las elecciones presidenciales francesas hayan pasado, y sobre todo que la jeta de Nicolas Sarkozy haya desaparecido de los medios impresos y electrónicos.

Pero cuando echo un ojo a las noticias de México es siempre la misma burra al trigo aunque en este caso el papel de los medios sea secundario pues los cárteles orquestan ellos mismos sus propias acciones espectaculares y macabras.

El pathos de los cárteles contra “el lugar que creías conocer” como estrategia de comunicación. Suspiro. Campañas políticas mediocres de los candidatos a la presidencia, ridículos reportajes de panfleto de la Televisa de toda la vida, hasta un pleito de verduleros tiene más fondo que lo que televisión e internet mexicanos vomitan cuando enciendes tu pantalla.

Esa es quizás la palabra clave, ese verbo mexicano, inusitado en el español europeo o sudamericano: Apantallar. La cultura de nuestro país de telenovela impregna el mínimo acto de comunicación desde el diálogo entre dos personas hasta el show de los narcos; se abre la boca, por así decirlo, por puro afán de apantalle: hay que ponerle salsa a los tacos.

La gente termina, como dicen, curada de espanto. ¿Qué nos va hacer un cadaver más o un cadaver menos? No mamen, ya cambien su pinche rollito, señores narcos, señores responsables políticos. ¿Cuándo se van a dar cuenta que ya estamos vacunados?

Ya no tenemos fibra sensible. ¿qué nos importa que digan que tal o cual candidato es “joto” y que otro más es comunista? De por sí, en un país normal eso no es noticia. ¿qué nos importa que Tepito o Tangamandapio sean “Territorio Zeta” o que Buaysiacobe o Tlaquepaque sean del Cártel de Sinaloa?

Hay que pasar a otra cosa, compadres, ya estuvo bueno. Ya vimos suficientes capítulos de Dexter y Desperate Housewives.


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Radio y café cada mañana

Dondequiera que voy me gusta tomar el café al calor del sol matinal.

De casa de mis padres los cabellos de la aurora alzan el vuelo tras el otero de Tetameche. A la entrada dos árboles que mi viejo plantó sin saber que eran de caoba, no son tan frondosos como para impedir con su sombra calentarme con las primeras luces de la mañana bebiendo mi café en mi silla reclinada contra el muro.

Cuando voy allá, acompaño a mi padre que se ha despertado temprano como es su costumbre y ya ha sacado una silla al portal no tanto para asolearse sino para ver pasar a los jornaleros y a los operadores de tractor cuya faena también comienza al amanecer.

Con el pretexto de dejar a los demás dormir mientras escucha las noticias y fuma a la sorda un cigarrillo, enciende la radio y lleva su cuenta de los trabajadores del campo, en dos palabras: mitotear.

Dos o tres estaciones pelean por la audiencia matutina, por viejos como mi padre. Una de ellas trasmite desde Guasave, otra desde Los Mochis y la tercera de Culiacán, con enlaces en vivo a las otras ciudades sinaloenses.

A mi padre le interesa el beisbol cuando es temporada pero no es aficionado de los Algodoneros de Guasave ni de los Cañeros de Los Mochis. Desde la llegada al poder de Felipe Calderón la escucha de la nota roja ha remplazado su interés por el beisbol. Cuando enciende la radio se ve en sus ojos un brillo pícaro y calla esperando que se hable del último enfrentamiento de los malos contra los peores.

Sólo en Chihuahua y Nuevo León hay más asesinatos que en Sinaloa; pero en proporción demográfica hay dos veces más ahí.

En los años que vienen mi padre y los padres de todos los sinaloenses seguirán levantándose para escuchar  cada mañana que la paz no hallado sitio en la noche.