Sinaloa-sur-Seine

Me defino sinaloense y bohemio. Si debo añadir algo más, citaría a René Char: "Creo en la magia y la autoridad de las palabras".


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Jadis

Plus d’un est surpris que dans ma tête ne restent que les mots de la fin de la dernière conversation que j’ai eu avec eux. Cela peut être un “les gens qui viennent aux bars du Canal St-Martin ont des cheveux aux tons châtains roussâtres”, ou un “non, y’a pas d’épicerie plus haut… mais à l’angle avec Pyrénées, il y a un supermarché”, ou un “salut, et n’oublie pas de dire à Gilbert de nous préparer du Diesel au Tulamore Dew”… Cette vie est si excitante que le récit ressemble à une chronique des chiens écrasés.

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La ciudad de noche

París se está vaciando de sus habitantes, a ciertas horas los vagones del metro pasan cada 15 minutos. Anoche fui a Montparnasse, salí a las 11 de la noche, llegué mucho antes de lo previsto, la última vez tuve que hacer la correspondencia varias veces pues yo no sabía que la línea 6 estaba en obras de Raspail a Place d’Italie. El lunes fui allá a las 2:45 de la mañana, tenía que ir a recoger a X. pero yo no había tenido en cuenta que ella no había ido a trabajar en bicicleta.

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Cargado originalmente por Felipe Bachomo


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Gatera chica, patio grande

¿Cuántos cafés me he tomado hoy? “Quand on aime on ne compte pas“, no se llevan cuentas cuando algo nos gusta. Si de contar se trata, hay cuentas que me ponen nervioso, y no hablo de finanzas, sino del tiempo que llevo sin escribirle primero: a mi familia; segundo: a amigos que me han enviado un mensaje hace uno o más meses; tercero: a otro grupo de amigos que se han pasado con paquete postal que me han enviado, lleno de agradables sorpresas. Y en ellos pienso ahora…

Y ahora mismo, por ejemplo, por la gatera de la puerta se cuelan con los ires y venires de los gatos, rumores de la conversación de los vecinos en el patio y ruidos de tacones de mujer, hablan de “algo que está al revés“, “yo la defiendo, esta vez“, “y luego, ella… ella sí que tiene preocupaciones, por supuesto“, todo esto en francés. Creo que la mujer más locuaz de la palomilla del patio se da aires, tira barra, con sus adverbios poco usuales y con el tonillo que da a su hablar, pareciera que está leyendo un script en vez de platicar.

Jibril, Ilyès y Souhail, hijos de la vecina, alegran el patio con sus niñerías, su bulla, sus risas y a veces sus llantos que algún otro vecino vendrá a consolar. A mí me toca consolar a Chica, una gata moteada, que se ha plantado sobre mis muslos, maúlla mirándome a los ojos, como si yo supiera algo de su vida.


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¿Por qué “Sinaloa-sur-Seine”?

En 2001 creé un blog, durante varios meses estuve dudando si ponerle un nombre u otro. Una de las primeras ideas que me vino a la cabeza fue la de llamarlo Sinaloa en Sarkozyland. El apodo Sinaloa me acompaño durante un mis últimos meses en México, y con ese apodo me presenté a los compas y camaradas que he ido encontrando desde que vivo en París. Seguro estaba que quería que el nombre de mi tierra estuviera en el título del blog.

Mi nahual quiere que escriba, que me abra el alma, que me saque las tripas y con ellas colgando en mis manos, sin morirme, les cuente de mis ayeres y mi avenir como un zahorí halla un venero, predice el futuro y advierte de huracanes cercanos. No sé yo si tenga ese poder de ver cosas; tengo, si, el de recordarlas y volver a la playa del naufragio, al andén de desembarco.
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