Sinaloa-sur-Seine

Me defino sinaloense y bohemio. Si debo añadir algo más, citaría a René Char: "Creo en la magia y la autoridad de las palabras".


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Flow

Podría decir que ha sido un gran esfuerzo, como atravesar un arroyo en crecida, sin respirar. Llegar al otro lado exhausto y solo, exhausto y discreto, callado recostarse en la rivera. Calado y con el resuello cortado. Nadie quien me felicite por la travesía. A fin de cuentas, no hay nada de que vanagloriarse.

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Estoy embancado. He dejado de lado los últimos libros que he comprado. Los he dejado en parte porque leer en español me pone mal, como mal me pone escribir esto, es la lengua con la que sufro, es la lengua de mis emociones y sentimientos.

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Mi lengua es una mestiza que canta por cantar; los hay a quienes no les gustan sus letras, no ven que sus décimas antes que para escucharlas están para ser dichas.


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Mito / Amor / Entelequia / Adiós

Cuando desaparezcas, tu nombre será como un mito, tan distante y tan escrito que al escucharlo me sentiré nostálgico, tiernamente conmovido. Pensaré que la de los antiguos era una imaginación muy barroca.

Serás un objeto abstracto del que no sabré que hacer, si no es pasarlo a más pequeñas manos.

Así se transmite la vida nuestra, la de los humanos, y la de los seres imaginarios como tú.


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Ánima

Un ánima soy suspendida a un hilo sobre el mar crepuscular a hora incierta. Un ánima incapaz de distinguir la costura del horizonte donde se unen azul marino y azul celeste.


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26 de julio de 2000 – 2011

¿Quién hubiera dicho que yo me encontraría en coyunturas como ésta que vivo desde enero de 2010?

En once años pasé de activista estudiante, o pseudoestudiante, como llamaban los medios oficiales mexicanos a los militantes del CGH UNAM, al de adulto con estudios universitarios truncos. Pasé de norteño con marcado acento de chúntaro sinaloense a parisino con acento raro, sigo articulando mal y hablando a mil por hora.

Once años de amores, rupturas, cambios, dolor, desilusiones y decepciones. Once años en los que México no ha cambiado más de lo que los efectos del tiempo dejan en cualquier otro ser vivo. Dicen que los inmigrantes guardan una imagen fija y conservadora de su país, pero México no es mi país, sólo me siento ligado al pedazo de tierra de mis tatas, y yo lo vi de lejos hacerse otro, vi como el Estado se hizo eficaz y cada vez más invasivo, todo ello si dejar de ser corrupto y clientelista y qué decir de la sociedad mexicana, igual de clasista y chilangocéntrica, esnob, mojigata y santiguada.

Pero toda sociedad tiene sus defectos, y yo me deleito citándolos, mi gusto es ¿y quién me lo quitará?

Putain, onze ans…